Fábulas de Esopo
La zorra y el leñador.
Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio
de un leñador y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que ingresara
a su cabaña. Casi de inmediato llegaron los cazadores, y le preguntaron al leñador
si había visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano disimuladamente señalaba
la cabaña donde se había escondido.
Los cazadores no comprendieron la señas de la mano y se confiaron únicamente
en lo dicho con la palabra. La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.
Le reprochó el leñador por qué a pesar de haberla salvado, no le daba las gracias,
a lo que la zorra respondió:
--Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran
dicho lo mismo.
No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.
La zorra y la serpiente.
Se encontraba una higuera a la orilla de un camino, y una zorra vio junto a
ella una serpiente dormida.
Envidiando aquel cuerpo tan largo, y pensando en que podría igualarlo, se echó
la zorra a tierra al lado de la serpiente e intentó estirarse cuanto pudo. Tanto
esfuerzo hizo, hasta que al fin, por vanidosa, se reventó.
No imites a los más grandes, si aún no tienes las condiciones para hacerlo.
La zorra y los racimos de uvas.
Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos
racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca. Mas no pudiendo alcanzarlos,
se alejó diciéndose:
-- ¡ Ni me agradan, están tan verdes... !
Nunca traslades la culpa a los demás de lo que no eres capaz de alcanzar.
La zorra y el cocodrilo.
Discutían un día la zorra
y el cocodrilo sobre la nobleza de sus antepasados.Por largo rato habló el cocodrilo
acerca de la alcurnia de sus ancestros, y terminó por decir que sus padres habían
llegado a ser los guardianes del gimnasio.
-- No es necesario que me lo digas -- replicó la zorra --; las cualidades de
tu piel demuestran muy bien que desde hace muchos años te dedicas a los ejercicios
de gimnasia. Recuerda siempre que lo que bien se ve, no se puede ocultar con
la mentira.
La zorra y la pantera.
Disputaban otro día la zorra y la pantera acerca de su belleza.La pantera alababa
muy especialmente los especiales pintados de su piel.
Replicó entonces la zorra diciendo:
-- ¡ Mucho más hermosa me considero yo, no por las apariencias de mi cuerpo,
sino más bien por mi espíritu !
Las cualidades del espíritu son preferibles a las del cuerpo.
La zorra y el mono coronado rey.
En una junta de animales, bailó tan bonito el mono, que ganándose la simpatía
de los espectadores, fue elegido rey. Celosa la zorra por no haber sido ella
la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole
que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo
para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien
lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.
El mono se acercó sin más reflexion, y quedó prensado en el cepo.
Entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella
trampa, repuso:
-- ¡ Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos
los animales !
Nunca te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles
éxitos o peligros.
La zorra y el perro.
Penetró una zorra en un rebaño de corderos, y arrimando a su pecho a un pequeño
corderillo, fingió acariciarle. Llegó un perro de los que cuidaban el rebaño
y le preguntó:
-- ¿Qué estás haciendo ?
-- Le acaricio y juego con él -- contestó con cara de inocencia.
-- ¡ Pues suéltalo enseguida, si no quieres conocer mis mejores
caricias !
Al impreparado lo delatan sus actos.
Estudia y aprende con gusto y tendrás éxito en tu vida.
La zorra y el mono disputando sobre su nobleza.
Viajaban por esta tierra juntos una zorra y un mono, disputando a la vez cada
uno sobre su nobleza. Mientras cada cual detallaba ampliamente sus títulos,
llegaron a cierto lugar. Volvió el mono su mirada hacia un cementerio y rompió
a llorar. Preguntó la zorra que le ocurría, y el mono, mostrándoles unas tumbas
le dijo:
-- ¡ Oh, cómo no voy a llorar cuando veo las lápidas funerarias de esos grandes
héroes, mis antepasados !
-- ¡ Puedes mentir cuanto quieras -- contestó la zorra --; pues ninguno de ellos
se levantará para contradecirte !
Sé siempre honesto en tu vida. Nunca sabrás si el vecino que te escucha sabe
la verdad y corroborará o desmentirá tus palabras.
La zorra y el chivo en el pozo.
Cayó una zorra en un profundo pozo, viéndose obligada a quedar adentro por no
poder alcanzar la orilla.Llegó más tarde al mismo pozo un chivo sediento, y
viendo a la zorra le preguntó si el agua era buena. Ella, ocultando su verdadero
problema, se deshizo en elogios para el agua, afirmando que era excelente, e
invitó al chivo a descender y probarla donde ella estaba.
Sin más pensarlo saltó el chivo al pozo, y después de saciar su sed, le preguntó
a la zorra cómo harían para salir allí.
Dijo entonces la zorra:
-- Hay un modo, que sin duda es nuestra mutua salvación. Apoya tus patas delanteras
contra la pared y alza bien arriba tus cuernos; luego yo subiré por tu cuerpo
y una vez afuera, tiraré de tí.
Le creyó el chivo y así lo hizo con buen gusto, y la zorra trepando
hábilmente por la espalda y los cuernos de su compañero, alcanzó a salir del
pozo, alejándose de la orilla al instante, sin cumplir con lo prometido.
Cuando el chivo le reclamó la violación de su convenio, se volvió la zorra y
le dijo:
-- ¡ Oye socio, si tuvieras tanta inteligencia como pelos en tu barba, no hubieras
bajado sin pensar antes en cómo salir después !
Antes de comprometerte en algo, piensa primero si podrías salir de aquello,
sin tomar en cuenta lo que te ofrezcan tus vecinos.
La zorra con el rabo cortado.
Una zorra a la cual un cepo le había cortado la cola, estaba tan avergonzada,
que consideraba su vida horrorosa y humillante, por lo cual decidió que la solución
sería aconsejar a las demás hermanas cortarse también la cola, para así disimular
con la igualdad general, su defecto personal. Reunió entonces a todas sus compañeras,
diciéndoles que la cola no sólo era un feo agregado, sino además una carga sin
razón.
Pero una de ellas tomó la palabra y dijo:
-- Oye hermana, si no fuera por tu conveniencia de ahora, ¿ nos darías en realidad
este consejo ?
Cuídate de los que dan consejo en busca de su propio beneficio, y no por hacer
realmente un bien.
El águila, el cuervo y el pastor.
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito. La vio un cuervo
y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal
conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al
máximo sus alas no logró soltarse. Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al
cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que
no te corresponde.
La zorra que nunca había visto un león.
Había una zorra que nunca había visto un león. La puso el destino un día delante
de la real fiera. Y como era la primera vez que le veía, sintió un miedo espantoso
y se alejó tan rápído como pudo.
Al encontrar al león por segunda vez, aún sintió miedo, pero menos que antes,
y lo observó con calma por un rato.
En fin, al verlo por tercera vez, se envalentonó lo suficiente hasta llegar
a acercarse a él para entablar conversación.
En la medida que vayas conociendo algo, así le irás perdiendo el temor. Pero
mantén siempre la distancia y prudencia adecuada.
La zorra y la careta vacía.
Entró un día una zorra en la casa de un actor, y después de revisar sus utensilios,
encontró entre muchas otras cosas una máscara artísticamente trabajada. La tomó
entre sus patas, la observó y se dijo:
-- ¡ Hermosa cabeza ! Pero qué lástima que no tiene sesos.
No te llenes de apariencias vacías.
Llénate mejor siempre de buen juicio.
La zorra y el hombre labrador.
Había un hombre que odiaba a una zorra porque le ocasionaba algunos daños ocasionalmente.
Después de mucho intentarlo, pudo al fin cogerla, y buscando vengarse de ella,
le ató a la cola una mecha empapada en aceite y le prendió fuego.
Pero un dios llevó a la zorra a los campos que cultivaba aquel hombre.
Era la época en que ya se estaba listo para la recolección del roducto y el
labrador siguiendo a la raposa, contempló llorando, cómo al pasar ella por sus
campos, se quemaba toda su producción.
Procura ser comprensivo e indulgente, pues siempre sucede que el mal que generamos,
tarde o temprano se regresa en contra nuestra.
La zorra y el cangrejo del mar.
Queriendo mantener su vida solitaria, pero un poco diferente a la ya acostumbrada,
salió un cangrejo del mar y se fue a vivir a la playa.
Lo vio una zorra hambrienta, y como no encontraba nada mejor para comer, corrió
hacia él y lo capturó.
Entonces el cangrejo, ya listo para ser devorado exclamó:
-- ¡ Merezco todo esto, porque siendo yo animal del mar, he querido comportarme
como si fuera de la tierra !
Si intentas entrar a terrenos desconocidos, toma primero las precauciones debidas,
no vayas a ser derrotado por lo que no conoces.
La zorra y el cuervo hambriento.
Un flaco y hambriento cuervo se posó en una higuera, y viendo que los higos
aún estaban verdes, se quedó en el sitio a esperar a que maduraran.
Vio una zorra al hambriento cuervo eternizado en la higuera, y le preguntó qué
hacía. Una vez que lo supo, le dijo: -- Haces
muy mal perdiendo el tiempo confiado a una lejana esperanza; la esperanza se
llena de bellas ilusiones, mas no de comida.
Si tienes una necesidad inmediata, de nada te servirá pensar satisfacerla con
cosas inalcanzables.
La zorra y el cuervo gritón.
Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se retiró a un árbol. Lo
vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella carne empezó a halagar al cuervo,
elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que
no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves,
pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.
El cuervo, para demostrarle a la zorra que no le faltaba la voz, soltó la carne
para lanzar con orgullo fuertes gritos.
La zorra, sin perder tiempo, rápidamente cogió la carne y le dijo:
-- Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría
realmente para ser el rey de las aves.
Cuando te adulen, es cuando con más razón debes cuidar de tus bienes.
Las zorras, las águilas y las liebres.
Cierto día las águilas se declararon en guerra contra las liebres. Fueron entonces
éstas a pedirle ayuda a las zorras. Pero ellas les contestaron:
-- Las hubiéramos ayudado si no supiéramos quienes son ustedes y si tampoco
supiéramos contra quienes luchan.
Antes de decidir unirte a una campaña, mide primero la capacidad de los posibles
adversarios.
La zorra y la liebre.
Dijo un día una liebre a una zorra:-- ¿Podrías decirme si realmente es cierto
que tienes muchas ganancias, y por qué te llaman la ganadora?
-- Si quieres saberlo -- contestó la zorra --, te invito a cenar conmigo.
Aceptó la liebre y la siguió; pero al llegar a casa de doña zorra vio que no
había más cena que la misma liebre. Entonces dijo la liebre:
-- ¡ Al fin comprendo para mi desgracia de donde viene tu nombre: no es de tus
trabajos, sino de tus engaños !
Nunca le pidas lecciones a los tramposos, pues tú mismo serás el tema
de la lección.
La zorra y la leona.
Reprochaba una zorra a una leona el hecho de que siempre sólo pariese a un pequeñuelo.
Y le contestó la leona:-- Sí, uno solo, tienes razón, ¡ pero un señor león !
No midas el valor de las cosas por su cantidad, sino por su virtud.
La zorra y el león anciano.
Un anciano león, incapaz ya de obtener por su propia fuerza la comida, decidió
hacerlo usando la astucia. Para ello se dirigió a una
cueva y se tendió en el suelo, gimiendo y fingiéndo que estaba enfermo. De este
modo, cuando los otros animales pasaban para visitarle, los atrapaba inmediatamente
para su comida. Habían llegado y perecido ya bastantes animales, cuando la zorra,
adivinando cuál era su ardid, se presentó también, y deteniéndose a prudente
distancia de la caverna, preguntó al león cómo le iba con su salud. -- Mal --
contestó el león, invitándole amablemente a entrar.
-- Claro que hubiera entrado -- le dijo la zorra -- si no viera que todas las
huellas entran, pero no hay ninguna que llegara a salir.
Siempre advierte a tiempo los indicios del peligro, y así evitarás que te dañe.
El águila y el escarabajo.
Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida
pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara.
Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando
la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.
Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde
el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose
el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole
un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.
Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica
escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de
Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra
los huevos sin darse cuenta.
Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen
a volar los escarabajos.
Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que
no pueda alcanzarte.
La zorra, el oso y el león.
Habiendo encontrado un león y un oso al mismo tiempo a un cervatillo, se retaron
en combate a ver cual de los dos se quedaba con la presa.Una zorra que por allí
pasaba, viéndolos extenuados por la lucha y con el cervatillo al medio, se apoderó
de éste y corrió pasando tranquilamente entre ellos.
Y tanto el oso como el león, agotados y sin fuerzas para levantarse, murmuraron:
-- ¡ Desdichados nosotros ! ¡ Tanto esfuerzo y tanta lucha hicimos para que
todo quedara para la zorra !
Por empeñarnos en no querer compartir, podemos perderlo todo.
Las ranas y el pantano seco.
Vivían dos ranas en un bello pantano, pero llegó el verano y se secó, por lo
cual lo abandonaron para buscar otro con agua.
Hallaron en su camino un profundo pozo repleto de agua, y al verlo, dijo una
rana a la otra:-- Amiga, bajemos las dos a este pozo.
-- Pero, y si también se secara el agua de este pozo, -- repuso la compañera
--, ¿ Cómo crees que subiremos entonces ? Al tratar de emprender una acción,
analiza primero las consecuencias de ella.
La rana del pantano y la del camino.
Vivía una rana felizmente en un pantano profundo, alejado del camino, mientras
su vecina vivía muy orgullosa en una charca al centro del camino.La del pantano
le insistía a su amiga que se fuera a vivir al lado de ella, alejada del camino;
que allí estaría mejor y más segura.
Pero no se dejó convencer, diciendo que le era muy difícil abandonar una morada
donde ya estaba establecida y satisfecha.
Y sucedió que un día pasó por el camino, sobre la charca, un carretón, y aplastó
a la pobre rana que no quiso aceptar el mudarse.
Si tienes la oportunidad de mejorar tu posición, no la rechaces.
Las ranas pidiendo rey.
Cansadas las ranas del propio desorden y anarquía en que vivían, mandaron una
delegación a Zeus para que les enviara un rey. Zeus, atendiendo su petición,
les envió un grueso leño a su charca.
Espantadas las ranas por el ruido que hizo el leño al caer, se escondieron donde
mejor pudieron. Por fin, viendo que el leño no se movía más, fueron saliendo
a la superficie y dada la quietud que predominaba, empezaron a sentir tan grande
desprecio por el nuevo rey, que brincaban sobre él y se le sentaban encima,
burlándose sin descanso.
Y así, sintiéndose humilladas por tener de monarca a un simple madero, volvieron
donde Zeus, pidiéndole que les cambiara al rey, pues éste era demasiado tranquilo.
Indignado Zeus, les mandó una activa serpiente de agua que, una a una, las atrapó
y devoró a todas sin compasión.
A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto,
en vez de a uno muy emprendedor pero malvado o corrupto.
La rana que decía ser médico y la zorra.
Gritaba un día una rana desde su pantano a los demás animales:-- ¡ Soy médico
y conozco muy bien todos los remedios para todos los males !
La oyó un zorra y le reclamó:
-- ¿ Cómo te atreves a anunciar ayudar a los demás, cuando tú misma
cojeas y no te sabes curar ?
Nunca proclames ser lo que no puedes demostrar con el ejemplo.
La rana gritona y el león.
Oyó una vez un león el croar de una rana, y se volvió hacia donde venía el sonido,
pensando que era de algún animal muy importante. Esperó y observó con atención
un tiempo, y cuando vio a la rana que salía del pantano, se le acercó y la aplastó
diciendo:
-- ¡ Tú, tan pequeña y lanzando esos tremendos gritos !
Quien mucho habla, poco es lo que dice.
El león y el boyero.
Un boyero que apacentaba un hato de bueyes perdió un ternero. Lo buscó, recorriendo
los alrededores sin encontrarlo. Entonces prometió a Zeus sacrificarle un cabrito
si descrubría quien se lo había robado. Entró de inmediato al bosque y vio a
un león comiéndose al ternero. Levantó aterrado las manos al cielo gritando:
-- ¡ Oh grandioso Zeus, antes te prometí inmolarte un cabrito si encontraba
al ladrón; pero ahora te prometo sacrificar un toro si consigo no caer en las
garras del ladrón !
Cuando busques una solución, ten presente que al encontrarla, ésta a su vez
puede convertirse en el siguiente problema.
El león y los tres bueyes.
Pastaban juntos siempre tres bueyes. Un león quería devorarlos, pero el estar
juntos los tres bueyes le impedía hacerlo, pues el luchar contra los tres a
la vez lo ponía en desventaja. Entonces con astucia recurrió a enojarlos entre
sí con pérfidas patrañas, separándolos a unos de los otros.
Y así, al no estar ya unidos, los devoró tranquilamente, uno a uno.
Si permites que deshagan tu unidad con los tuyos, más fácil será que
te dañen.
El león y el mosquito luchador.
Un mosquito se acercó a un león y le dijo:-- No te temo, y además, no eres más
fuerte que yo. Si crees lo contrario, demuéstramelo. ¿ Que arañas con tus garras
y muerdes con tus dientes ? ¡ Eso también lo hace una mujer defendiéndose de
un ladrón ! Yo soy más fuerte que tú, y si quieres, ahora mismo te desafío a
combate.
Y haciendo sonar su zumbido, cayó el mosquito sobre el león, picándole repetidamente
alrededor de la nariz, donde no tiene pelo. El león empezó a arañarse con sus
propias garras, hasta que renunció al combate. El mosquito victorioso hizo sonar
de nuevo su zumbido; y sin darse cuenta, de tanta alegría, fue a enredarse en
una tela de araña.
Al tiempo que era devorado por la araña, se lamentaba de que él, que luchaba
contra los más poderosos venciéndolos, fuese a perecer a manos de un insignificante
animal, la araña.
No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida, cuida siempre que la
dicha por haber obtenido uno de ellos, no lo arruine todo.
El buen rey león.
Había un león que no era enojoso, ni cruel, ni violento, sino tratable y justo
como una buena creatura, que llegó a ser el rey. Bajo su reinado se celebró
una reunión general de los animales para disculparse y recibir mutua satisfacción:
el lobo dio la paz al cordero, la pantera al camello, el tigre al ciervo, la
zorra a la liebre, etc.
La tímida liebre dijo entonces:
-- He anhelado ardorosamente ver llegar este día, a fin de que los débiles seamos
respetados con justicia por los más fuertes.
E inmediatamente corrió lo mejor que pudo.
Cuando en un Estado se practica la justicia, los humildes pueden vivir tranquilos...,
pero no deben atenerse.
El águila de ala cortada y la zorra.
Cierto día un hombre capturó a un águila, le cortó sus alas y la soltó en el
corral junto con todas sus gallinas. Apenada, el águila, quien fuera poderosa,
bajaba la cabeza y pasaba sin comer: se sentía como una reina encarcelada. Pasó
otro hombre que la vio, le gustó y decidió comprarla. Le arrancó las plumas
cortadas y se las hizo crecer de nuevo. Repuesta el águila de sus alas, alzó
vuelo, apresó a una liebre para llevársela en agradecimiento a su liberador.
La vio una zorra y maliciosamente la mal aconsejaba diciéndole:
--No le lleves la liebre al que te liberó, sino al que te capturó; pues el que
te liberó ya es bueno sin más estímulo.
Procura más bien ablandar al otro, no vaya a atraparte de nuevo y te arranque
completamente las alas.-
Siempre corresponde generosamente con tus bienhechores, y por prudencia mantente
alejado de los malvados que insinúan hacer lo incorrecto.
El león apresado por el labrador.
Entró un león en la cuadra de un labrador, y éste, queriendo cogerlo, cerró
la puerta. El león, al ver que no podía salir, empezó a devorar primero a los
carneros, y luego a los bueyes.Entonces el labrador, temiendo por su propia
vida, abrió la puerta. Se fue el león, y la esposa del labrador, al oirlo quejarse
le dijo:
-- Tienes lo que buscaste, pues ¿ por qué has tratado de encerrar a una fiera
que más bien debías de mantener alejada ?
Si te metes a competir con los más poderosos, prepárate antes muy bien. De lo
contrario saldrás malherido de la contienda.
El león enamorado de la hija del labrador.
Se había enamorado un león de la hija de un labrador y la pidió en matrimonio.
Y no podía el labrador decidirse a dar su hija a tan feroz animal, ni negársela
por el temor que le inspiraba. Entonces ideó lo siguiente: como el león no dejaba
de insistirle, le dijo que le parecía digno para ser esposo de su hija, pero
que al menos debería cumplir con la siguiente condición: que se arrancara los
dientes y se cortara sus uñas, porque eso era lo que atemorizaba a su hija.
El león aceptó los sacrificios porque en verdad la amaba. Una vez que el león
cumplió lo solicitado, cuando volvió a presentarse ya sin sus poderes, el labrador
lleno de desprecio por él, lo despidió sin piedad a golpes.
Nunca te fíes demasiado como para despojarte de tus propias defensas,
pues fácilmente serás vencido por los que antes te respetaban.
El león, la zorra y el ciervo.
Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra,
a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad:-- Si quieres ayudarme
a curarme y que siga vivo, seduce con tu astucia al ciervo y tráelo aca, pues
estoy antojado de sus carnes.
Salió la zorra a cumplir el cometido, y encontró al ciervo saltando feliz en
la selva. Se le acercó saludándole amablemente y le dijo:
-- Vengo a darte una excelente noticia. Como sabes, el león, nuestro rey, es
mi vecino; pero resulta que ha enfermado y está muy grave. Me preguntaba qué
animal podría sustituirlo como rey después de su muerte.
Y me comentaba: "el jabalí no, pues no es muy inteligente; el oso es muy torpe;
la pantera muy temperamental; el tigre es un fanfarrón; creo que el ciervo es
el más digno de reinar, pues es esbelto, de larga vida, y temido por las serpientes
por sus cuernos." Pero para qué te cuento más, está decidido que serás el rey.
¿ Y que me darás por habértelo anunciado de primero ?
Contéstame, que tengo prisa y temo que me llame, pues yo soy su consejero. Pero
si quieres oír a un experimentado, te aconsejo que me sigas y acompañes fielmente
al león hasta su muerte.
Terminó de hablar la zorra, y el ciervo, lleno de vanidad con aquellas palabras,
caminó decidido a la cueva sin sospechar lo que ocurriría.
Al verlo, el león se le abalanzó, pero sólo logró rasparle las orejas. El ciervo,
asustado, huyó velozmente hacia el bosque. La zorra se golpeaba sus patas al
ver perdida su partida. Y el león lanzaba fuertes gritos, estimulado por su
hambre y la pena. Suplicó a la zorra que lo intentara de nuevo. Y dijo la zorra:
-- Es algo penoso y difícil, pero lo intentaré.
Salió de la cueva y siguió las huellas del ciervo hasta encontrarlo reponiendo
sus fuerzas.
Viéndola el ciervo, encolerizado y listo para atacarla, le dijo:
¡ Zorra miserable, no vengas a engañarme ! ¡ Si das un paso más, cuéntate como
muerta ! Busca a otros que no sepan de tí, háblales bonito y súbeles los humos
prometiéndoles el trono, pero ya no más a mí.
Mas la astuta zorra le replicó:
-- Pero señor ciervo, no seas tan flojo y cobarde. No desconfíes de nosotros
que somos tus amigos. El león, al tomar tu oreja, sólo quería decirte en secreto
sus consejos e instrucciones de cómo gobernar, y tú ni siquiera tienes paciencia
para un simple arañazo de un viejo enfermo. Ahora está furioso contra tí y está
pensando en hacer rey al intrépido lobo. ! Pobre !, ¡ todo lo que sufre por
ser el amo ! Ven conmigo, que nada tienes que temer, pero eso sí, sé humilde
como un cordero. Te juro por toda esta selva que no debes temer nada del león.
Y en cuanto a mí, sólo pretendo servirte.
Y engañado de nuevo, salió el ciervo hacia la cueva. No había más que entrado,
cuando ya el león vio plenamente saciado su antojo, procurando no dejar ni recuerdo
del ciervo. Sin embargo cayó el corazón al suelo, y lo tomó la zorra a escondidas,
como pago a sus gestiones. Y el león buscando el faltante corazón preguntó a
la zorra por él. Le contestó la zorra:
-- Ese ciervo ingenuo no tenía corazón, ni lo busques. ¿ Qué clase de corazón
podría tener un ciervo que vino dos veces a la casa y a las garras del león
?
Nunca permitas que el ansia de honores perturben tu buen juicio, para que no
seas atrapado por el peligro.
El león y la liebre.
Sorprendió un león a una liebre que dormía tranquilamente. Pero cuando estaba
a punto de devorarla, vio pasar a un ciervo. Dejó entonces a la liebre por perseguir
al ciervo.Despertó la liebre ante los ruidos de la persecución, y no esperando
más, emprendió su huída.
Mientras tanto el león, que no pudo dar alcance al ciervo, ya cansado, regresó
a tomar la liebre y se encontró con que también había buscado su camino a salvo.
Entonces se dijo el león:
-- Bien me lo merezco, pues teniendo ya una presa en mis manos, la dejé para
ir tras la esperanza de obtener una mayor.
Si tienes en tus manos un pequeño beneficio, cuando busques uno mayor, no abandones
el pequeño que ya tienes, hasta tanto no tengas realmente en tus manos el mayor.
El león y el jabalí.
Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una
misma fuente un león y un jabalí.
Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión
pasaron a una feroz lucha a muerte.
Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de
algún vencido para devorarlo.
Entonces, recapacitando, se dijeron:
-- ¡ Más vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos !
Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.
El león y el delfín.
Paseaba un león por una playa y vio a un delfín asomar su cabeza fuera del agua.
Le propuso entonces una alianza:-- Nos conviene unirnos a ambos, siendo tu el
rey de los animales del mar y yo el de los rerrestres-- le dijo.
Aceptó gustoso el delfín. Y el león, quien desde hacía tiempo se hallaba en
guerra contra un loro salvaje, llamó al defín a que le ayudara. Intentó el delfín
salir del agua, mas no lo consiguió, por lo que el león lo acusó de traidor.
-- ¡ No soy yo el culpable ni a quien debes acusar, sino a la Naturaleza --
respondió el delfín --, porque ella es quien me hizo acuático y no me permite
pasar a la tierra !
Cuando busques alianzas, fíjate que tus aliados estén en verdad capacitados
de unirte a tí en lo pactado.
El león, la zorra y el lobo.
Cansado y viejo el rey león, se quedó enfermo en su cueva, y los demás animales,
excepto la zorra, lo fueron a visitar.Aprovechando la ocasión de la visita,
acusó el lobo a la zorra expresando lo siguiente:
-- Ella no tiene por nuestra alteza ningún respeto, y por eso ni siquiera se
ha acercado a saludar o preguntar por su salud. En ese preciso instante llegó
la zorra, justo a tiempo para oír lo dicho por el lobo. Entonces el león, furioso
al verla, lanzó un feroz grito contra la zorra; pero ella, pidió la palabra
para justificarse, y dijo:
-- Dime, de entre todas las visitas que aquí tenéis, ¿ quién te ha dado tan
especial servicio como el que he hecho yo, que busqué por todas partes médicos
que con su sabiduría te recetaran un remedio ideal para curarte, encontrándolo
por fin ?
-- ¿ Y cuál es ese remedio ?, dímelo inmediatamente. -- Ordenó el león.
-- Debes sacrificar a un lobo y ponerte su piel como abrigo --respondió la zorra.
Inmediatamente el lobo fue condenado a muerte, y la zorra, riéndose
exclamó: -- Al patrón no hay que llevarlo hacia el rencor, sino hacia la benevolencia.
Quien tiende trampas para los inocentes, es el primero en caer en ellas.
El león y el asno.
Se juntaron el león y el asno para cazar animales salvajes. El león utilizaba
su fuerza y el asno las coces de su pies. Una vez que acumularon cierto número
de piezas, el león las dividió en tres partes y le dijo al asno:-- La primera
me pertenece por ser el rey; la segunda también es mía por ser tu socio, y sobre
la tercera, mejor te vas largando si no quieres que te vaya como a las presas.
Para que no te pase las del asno, cuando te asocies, hazlo con socios de igual
poder que tú, no con otros todopoderosos.
El león y el asno presuntuoso.
De nuevo se hicieron amigos el ingenuo asno y el león para salir de caza.
Llegaron a una cueva donde se refugiaban unas cabras monteses, y el león se
quedó a guardar la salida, mientras el asno ingresaba a la cueva coceando y
rebuznando, para hacer salir a las cabras.Una vez terminada la acción, salió
el asno de la cueva y le preguntó si no le había parecido excelente su actuación
al haber luchado con tanta bravura para expulsar a las cabras.
-- ¡ Oh sí, soberbia -- repuso el león, que hasta yo mismo me hubiera asustado
si no supiera de quien se trataba !
Si te alabas a tí mismo, serás simplemente objeto de la burla, sobre todo de
los que mejor te conocen.
El león y el ratón.
Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de
su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser
devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente
llegado el momento oportuno. El león echó a reir y lo dejó marchar.Pocos días
después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda
a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oir los lamentos del
león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.
-- Días atrás -- le dijo --, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer
por tí en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones
somos agradecidos y cumplidos.
Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento
las cumplirán.
El águila y la zorra.
Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea
de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado
para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas
zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol.Un día que la zorra salió a buscar
su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó
a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete.
Regresó la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte
de sus pequeños;
¿ Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a
uno que vuela ? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e
impotentes: maldecir desde lejos a su enemigo.
Mas no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición
contra la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una
cabra; cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego,
colocándola en su nido. Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las pajas,
ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían volar,
los cuales se vinieron al suelo. Corrió entonces la zorra, y tranquilamente
devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.
Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del
cielo llegará el castigo.
El león, la zorra y el asno.
El león, la zorra y el asno se asociaron para ir de caza. Cuando ya tuvieron
bastante, dijo el león al asno que repartiera entre los tres el botín. Hizo
el asno tres partes iguales y le pidió al león que escogiera la suya. Indignado
por haber hecho las tres partes iguales, saltó sobre él y lo devoró.
Entonces pidió a la zorra que fuera ella quien repartiera.
La zorra hizo un montón de casi todo, dejando en el otro grupo
sólo unas piltrafas. Llamó al león para que escogiera de nuevo.
Al ver aquello, le preguntó el león que quien le había enseñado a repartir tan
bien.
-- ¡ Pues el asno, señor !
Siempre es bueno no despreciar el error ajeno y más bien aprender de él.
El león, Prometeo y el elefante.
No dejaba un león de quejarse ante Prometeo. -- Tu me hiciste bien fuerte y
hermoso, dotado de mandíbulas con buenos colmillos y poderosas garras en las
patas, y soy el más dominante de los animales. Sin embargo le tengo un gran
temor al gallo.
-- ¿ Por qué me acusas tan a la ligera ? ¿ No estás satisfecho con todas las
ventajas físicas que te he dado ? Lo que flaquea es tu espíritu. Replicó Prometeo.
Siguió el león deplorando su situación, juzgándose de pusilánime. Decidió entonces
poner fin a su vida. Se encontraba en esta situación cuando llegó el elefante,
se saludaron y comenzaron a charlar. Observó el león que el elefante movía constantemente
sus orejas, por lo que le preguntó la causa.
-- ¿ Ves ese minúsculo insecto que zumba a mi alrededor ?
--respondió el elefante --, pues si logra ingresar dentro de mi
oído, estoy perdido.
Entonces se dijo el león: ¿ No sería insensato dejarme morir, siendo yo mucho
más fuerte y poderoso que el elefante, así como mucho más fuerte y poderoso
es el gallo con el mosquito ?
Muchas veces, muy pequeñas molestias nos hacen olvidar las grandezas que poseemos.
El león y el toro.
Pensando el león como capturar un toro muy corpulento, decidió utilizar la astucia.
Le dijo al toro que había sacrificado un carnero y que lo invitaba a compartirlo.
Su plan era atacarlo cuando se hubiera echado junto a la mesa.LLegó al sitio
el toro, pero viendo sólo grandes fuentes y asadores, y ni asomo de carnero,
se largó sin decir una palabra.
Le reclamó el león que por qué se marchaba así, pues nada le había hecho.
-- Sí que hay motivo -- respondió el toro --, pues todos los preparativos que
has hecho no son para el cuerpo de un carnero, sino para el de un toro.
Observa y analiza siempre con cuidado tu alrededor, y así estarás mejor protegido
de los peligros.
El león y el ciervo.
Estaba un león muy furioso, rugiendo y gritando sin ninguna razón. Lo vio un
ciervo a prudente distancia y exclamó:
-- ¡ Desdichados de nosotros, los demás animales del bosque, si cuando el león
estaba sosegado nos era tan insoportable, ¿ de que no será capaz estando en
la forma que está ahora ?
Cuidémonos de no dar nunca poder a los irascibles y dañinos, pues si ya sin
motivo nos dañan, más lo harán si por cualquier causa se sienten inconformes.
El león, la zorra y el ratón.
Dormía tranquilamente un león, cuando un ratoncillo se puso a correr sobre su
cuerpo.Se despertó el león, y se movió en todas direcciones buscando a ver quien
era el intruso que le molestaba.
Lo observaba una zorra, y le criticó por creer que tenía miedo de un simple
ratoncillo, siendo él todo un señor león.
-- No es miedo del ratoncillo -- dijo el león--, sino que me sorprendió que
hubiera un animal que tuviera el valor de pisotear el cuerpo de un león dormido.
Nunca dejes de cuidarte ni aún de las más pequeñas cosas, por ínfimas que sean.
Los lobos y los perros alistándose a luchar.
Se alistaban los lobos y los perros a luchar. Eligieron los perros como general
a un perro griego. Pero éste parecía no tener prisa en iniciar la batalla y
por ello le reclamaron.¿ Saben -- contestó -- por qué doy tiempo ? Porque antes
de actuar siempre es bueno deliberar. Los lobos todos son de la misma raza,
talla y color, pero nosotros somos de costumbres muy diferentes, y procedemos
de diversas regiones de las cuales cada uno estamos orgullosos. Nuestros uniformes
no son parejos como los de ellos, tenemos rubios, negros, blancos y cenicientos.
¿ Cómo voy a empezar una guerra con soldados tan disparejos ? Primero debo idear
cómo nivelar a mi gente.
Cuando de asociarse se trata, entre más equilibrada sea la unidad de voluntad
y de pensamiento entre los miembros, mayor garantía habrá de éxito.
Los lobos reconciliándose con los perros.
LLamaron los lobos a los perros y les dijeron:-- Oigan, siendo ustedes y nosotros
tan semejantes, ¿ por qué no nos entendemos como hermanos, en vez de pelearnos
? Lo único que tenemos diferente es cómo vivimos. Nosotros somos libres; en
cambio ustedes sumisos y sometidos en todo a los hombres: aguantan sus golpes,
soportan los collares y les guardan los rebaños. Cuando sus amos comen, a ustedes
sólo les dejan los huesos. Les proponemos lo siguiente: dennos los rebaños y
los pondremos en común para hartarnos.
Creyeron los perros las palabras de los lobos traicionando a sus amos, y los
lobos, ingresando en los corrales, lo primero que hicieron fue matar a los perros.
Nunca des la espalda o traiciones a quien verdaderamente te brinda ayuda y confía
en tí.
Los lobos y los carneros.
Intentaban los lobos sorprender a un rebaño de carneros. Pero gracias a los
perros guardianes, no podían conseguirlo. Entonces decidieron emplear su astucia.
Enviaron unos delegados a los carneros para pedirles que les entregaran a sus
perros diciéndoles:-- Los perros son los causantes de que haya enemistad entre
ustedes y nosotros. Sólo tienen que entregarnóslos y la paz reinará entre nosotros.
Y los ingenuos carneros, sin sospechar lo que sucedería, les entregaron los
perros, y los lobos, ya libres de los perros, se apoderaron sin problemas del
rebaño.
Nunca le entregues a los enemigos, a los que te dan el apoyo y protección.
Los lobos, los carneros y el carnero padre.
Enviaron los lobos una representación a un rebaño de carneros, prometiéndoles
hacer una paz permanente si les entregaban a los perros. Los carneros aceptaron
hacerlo, exceptuando a un viejo carnero padre que les reclamó a los lobos:--
¿ Cómo les voy a creer y vivir con ustedes, si ahora mismo, aún con el cuido
de los perros no puedo pacer con tranquilidad ?
Nunca te desprendas de lo que es primordial para tu propia seguridad.
El lobo orgulloso de su sombra y el león.
Vagaba cierto día un lobo por lugares solitarios, a la hora en que el sol se
ponía en el horizonte. Y viendo su sombra bellamente alargada exclamó:-- ¿ Cómo
me va a asustar el león con semejante talla que tengo ? ¡ Con treinta metros
de largo, bien fácil me será convertirme en rey de los animales !
Y mientras soñaba con su orgullo, un poderoso león le cayó encima y empezó a
devorarlo. Entonces el lobo, cambiando de opinión se dijo:
-- La presunción es causa de mi desgracia.
Nunca valores tus virtudes por la apariencia con que las ven tus ojos, pues
fácilmente te engañarás.
El águila y la flecha.
Estaba asentada un águila en el pico de un peñasco esperando por la llegada
de las liebres. Mas la vio un cazador, y lanzándole una flecha le atravezó su
cuerpo.
Viendo el águila entonces que la flecha estaba construída con plumas de su propia
especie exclamó:
-- ¡ Qué tristeza terminar mis días por causa de mis plumas!
Más profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestras propias
armas.
El lobo y el cordero en el arroyo.
Miraba un lobo a un cordero que bebía en un arroyo, e imaginó un simple pretexto
a fin de devorarlo. Así, aún estando él más arriba en el curso del arroyo, le
acusó de enturbiarle el agua, impidiéndole beber. Y le respondió el cordero:--
Pero si sólo bebo con la punta de los labios, y además estoy más abajo y por
eso no te puedo enturbiar el agua que tienes allá arriba.
Viéndose el lobo burlado, insistió:
-- El año pasado injuriaste a mis padres.
-- ¡ Pero en ese entonces ni siquiera había nacido yo ! -- contestó el cordero.
Dijo entonces el lobo:
-- Ya veo que te justificas muy bien, mas no por eso te dejaré ir, y siempre
serás mi cena.
Para quien hacer el mal es su profesión, de nada valen argumentos para no hacerlo.
No te acerques nunca donde los malvados.
El águila y los gallos.
Dos gallos reñían por la preferencia de las gallinas; y al fin uno puso en fuga
al otro. Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí.
En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con
gran estruendo.
Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había
perdido la riña se quedo con todo el gallinero.
A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los
arrebate.
Las zorras a orillas del río Meandro.
Se reunieron un día las zorras a orillas del río Meandro con el fin de
calmar su sed; pero el río estaba muy turbulento, y aunque se estimulaban unas
a otras, ninguna se atrevía a ingresar al río de primera.Al fin una de ellas
habló, y queriendo humillar a las demás, burlábase de su cobardía presumiendo
ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero
la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola
desde la orilla le gritaban:
-- ¡ No nos dejes hermana, vuelve y dinos cómo podremos beber agua sin peligro
!
Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de cultar su cercana
muerte, contestó:
-- Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva les enseñaré cómo.
Por lo general, los fanfarrones siempre están al alcance del peligro.
La zorra a la que se le llenó su vientre.
Una zorra hambrienta encontró en el tronco de una encina unos pedazos de carne
y de pan que unos pastores habían dejado escondidos en una cavidad. Y entrando
en dicha cavidad, se los comió todos.Pero tanto comió y se le agrandó tanto
el vientre que no pudo salir. Empezó a gemir y a lamentarse del problema en
que había caído.
Por casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus quejidos se le acercó
y le preguntó que le ocurría. Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo:
-- ¡ Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas a tener la forma en que
estabas, entonces de seguro podrás salir fácilmente sin problema!
Con paciencia se resuelven muchas dificultades.
La zorra y el espino.
Una zorra saltaba sobre unos montículos, y estuvo de pronto a punto de caerse.
Y para evitar la caída, se agarró a un espino, pero sus púas le hirieron las
patas, y sintiendo el dolor que ellas le producían, le dijo al espino:-- ¡ Acudí
a tí por tu ayuda, y más bien me has herido !
A lo que respondió el espino:
-- ¡Tu tienes la culpa, amiga, por agarrarte a mí, bien sabes lo bueno que soy
para enganchar y herir a todo el mundo, y tú no eres la excepción !
Nunca pidas ayuda al que acostumbra a hacer el daño.