[sube cortina y luego baja, fade out de la musica mientras fade in de mi voz]

apenas me oís en este momento, pero la música está bajando y mi voz se escucha cada vez más clara, y notás el peso del cuerpo, y la temperatura del aire, el ruido de fondo y el sonido de mi voz, el color de la piel y la intensidad de la luz, la respiracion y los procesos digestivos, el cambio de foco de los ojos y el parpadeo, la dilatacion y contracción de las pupilas, el movimiento del aire y su transparencia, la necesidad de prestar atencion, la necesidad de alimentarse y de beber, el conocimiento de tener dos ojos y dos oidos, entender lo que digo y escuchar lo que digo, el diario de hoy y el diario de ayer, la luz que me ilumina y el sonido que me envuelve, el cansancio del día y un sentimiento de bienestar y de calma, la sensacion del paso del tiempo y la sensacion de que el tiempo no pasa, una voz en mi cabeza y una voz fuera de mi cabeza, la calma y el relajamiento, sentir los dedos de la mano y los dedos de los pies, sentir interés, oir la respiracion y los latidos del corazón, saber lo último que comí, saber mi nombre, saber que tengo uñas y pelos, saber que estoy escuchando, conocer el gusto del agua, conocer el color del cielo, conocer el sonido del viento, conocerme a mi.

[sube cortina y luego baja]
 

Esta es la introducción a este programa de radio que he dado en llamar ´Espantapájaros´, en honor al más grande poeta argentino, según mi humilde opinión: Oliverio Girondo. Oliverio era un chico bien, muchos viajes a Europa cuando sólo se podía ir en barco pagando una pequeña fortuna. En la
época cuando la Argentina todavía era un país promisorio que podía competir con los Estados Unidos...

Mi nombre es Fernando Bonsembiante, este es el primer programa de radio que hago en mi vida. Hasta ahora mi presencia en los medios de comunicación fue en revistas y diarios, más algunas entrevistas aisladas en radio y televisión. Los pocos que me conocen me relacionan con la computación y la tecnología, este programa es un intento de cambiar eso. Todavía no sé qué va a salir de todo esto, cuánto va a durar este programa, ni en qué radio va a salir. Como toda cosa viva, espero que crezca y se reproduzca. En qué se va a convertir esto con el tiempo, bueno, sólo el tiempo lo sabe...
Quisiera que disfruten mucho de este programa, por lo menos lo mismo que yo disfruté preparándolo.
En el curso de los cuarenta minutos, más o menos, que dura este demo voy a leer textos escritos por mí y por gente como Robert Anton Wilson. Wilson es un escritor de ciencia ficción californiano, iba a poner norteamericano pero los californianos son cosa aparte, ese lugar donde pueden tener la tasa de consumo de marhihuana más grande de los Estados Unidos y al mismo tiempo pueden elegir a Ronald Reagan como gobernador. Wilson se hizo famoso, por lo menos en ciertos círculos, por su trilogía ´Illuminatus´, escrita junto a Robert Shea, que se convirtió en objeto de culto entre los fanáticos de las conspiraciones, antes de que los ´expedientes secretos X´ o ´Millenium´ se convirtieran en una moda más de la televisión. Siempre me pregunté por qué las teorías de las conspìraciones no son tan populares en Argentina como en Estados Unidos, y la única respuesta que se me ocurre es que estamos viviendo, en realidad, en medio de una conspiración. Y por supuesto, si los medios de comunicación son de dos o tres personas, esas dos o tres personas son las que deciden qué es noticia mañana, son las que deciden de qué vamos a hablar el lunes en la oficina, si vamos a preocuparnos por la inseguridad en el gran buenos aires, o si, mejor, nos preocupamos por el juicio a Cabezas o quizá por el juicio a Susana Gimenez, o si debemos, si o si, ir a ver Titanic, o si le tenemos que hacer caso o no a nuestra sed, bueno, por un lado es más cómodo que otro piense por nosotros, nosotros no estamos acostumbrados y años de educación nos dejaron bien claro lo peligroso y dañino que es pensar.
Bueno, dejemos por un momento este patetico intento de parecer natural cuando en realidad estoy leyendo...

[cortina]

Ahora les voy a dar un descansito, escuchando el primer tema del programa, una banda inglesa llamada ´Spiritualized´, ´Damas y caballeros, estamos flotando en el espacio´.

[tema, luego vuelve cortina]

 Y ellos vieron una visión, o una serie de visiones. En la primera visión, vieron a Yahvé, un dios vecino con un mundo propio. Estaba limpiando el escenario para empezar un nuevo show. Su método les impresionó por ser bastante bárbaro. Estaba, en efecto, ahogando a todos, excepto por una familia que permitió escapar en un arca.
 "Esto es Caos", dijo Hermes. "Este Yahvé es una mala madre, aún para ser un dios".
 Y miraron a la visión más de cerca, y como eran todos fanáticos de El Gordo y El Flaco, vieron que Yahvé tenía la cara de Oliver Hardy, El Gordo. Las aguas subían y subían abajo y alrededor de la montaña donde él vivía. Vieron hombres ahogándose, mujeres ahogándose, bebés inocentes hundiéndose entre las olas. Estaban a punto de vomitar. Y entonces otro vino y se paró al lado de Yahvé, mirando al panorama de horrores abajo de ellos, y era el adversario de Yahvé, y parecía Stanley Laurel, el flaco. Y entonces habló Yahvé, en las eternas palabras de Oliver Hardy: "ahora, mirá lo que vos me hiciste hacer".
 Y esa fue la primera visión.
 Miraron de nuevo y vieron a Lee Harvey Oswald en la ventana del depósito de libros escolares de Texas, y él, también, tenía la cara de Stanley Laurel. Y, como ese mundo había sido creado por un gran dios llamado Earl Warren, Oswald fue el único que disparó ese día, y John Fitzgerald Kennedy fue, como lo expresó tan encantadoramente el Ejército de la Salvación, ´ascendido a la gloria´.
 ´Esto es confusión´, dijo Atenas con sus ojos de búho brillando, porque ella estaba más familiarizada con el mundo creado por el dios Mark Lane.
 Entonces vió un pasillo, y Oswald-Laurel era conducido entre dos policías. De repente, Jack Ruby, con la cara de Oliver Hardy, dio un paso adelante y disparó con una pistola a ese cuerpo fragil y pequeño. Y entonces, Ruby le habló con las palabras eternas, al cadáver a sus pìes: "ahora, mirá lo que vos me hiciste hacer", dijo.
 Y esa fue la segunda visión.
 Después, vieron una ciudad de 550.000 hombres, mujeres y niños, y en un instante la ciudad se desvaneció; quedaban sombras donde los hombres habían desaparecido, una tormenta de fuego enfurecida, quemando cafishos y niños y una vieja estatua de un Buda feliz y ratones y perros y viejos y amantes; y una nube en forma de hongo se elevó sobre todo. Esto fue en un mundo creado por el más cruel de todos los dioses, ´política realista´.
 "Esto es discordia" dijo Apolo molesto, dejando su laúd.
 Harry Truman, un sirviente de la ´política realista´, con la cara de Oliver Hardy, miró su trabajo y vió que era bueno. Pero a su lado, Albert Einstein, un sirviente de el más elusivo y serio de los dioses, la Verdad, estalló en lágrimas, las familiares lágrimas de Stanley Laurel enfrentando las consecuencias de su propio karma. Por un breve instante, Truman estuvo preocupado, pero entonces recordó las palabras eternas:  "ahora, mirá lo que vos me hiciste hacer", dijo.
 Y esa fue la tercera visión.
 Ahora vieron trenes, muchos trenes, todos ellos moviéndose en sincronía, y los trenes atravesaban Europa y andaban las 24 horas del día, y todos iban a unos pocos destinos que eran todos parecidos. Ahí, la carga humana era sellada, catalogada, procesada, ejecutada con gas, tabulada, archivada, sellada nuevamente, cremada y descartada.
 "Esto es burocracia", dijo Dionisio y rompió su cántaro de vino con furia; a su lado su lince brillaba malignamente.
 Y entonces vieron al hombre que había ordenado esto, Adolf Hitler, todavía llevando la máscara de Oliver Hardy, estaba junto a un cierto millonario, el Baron Rothschild, que llevaba la máscara de Stanley Laurel, y ellos sabían que era un mundo creado por el dios Hegel y el ángel Tesis estaba confrontando al demonio antítesis. Entonces, Hitler dijo las palabras eternas: "ahora, mirá lo que vos me hiciste hacer", dijo.
 Y esa fue la cuarta visión.
 Y entonces miraron más allá y vieron la fundación de una gran república y proclamas saludando a nuevos dioses llamados ´juicio justo´ y ´derechos iguales para todos´. Y vieron a muchos en altos lugares de la república formar un culto separado y adorar al Poder. Y la república se convirtió en un imperio, y pronto ´jucio justo´ y ´derechos iguales para todos´ dejaron de ser adorados e incluso al poder se lo adoraba solo con los labios, porque el verdadero dios de todos ahora era el impotente ´que puedo hacer´ y su tonto hermano ´que hicimos ayer´ y su horrible y vicioso hermano ´hagámosselo a ellos antes de que ellos nos lo hagan a nosotros´.
 "Estas son las consecuencias", dijo Hera, y su busto se sacudió con lágrimas por el destino de los hijos de esa nación.
 Y vieron muchos bombardeos, muchas manifestaciones, muchos francotiradores, muchos cócteles molotov. Y vieron la ciudad capital en ruinas, y el líder, con la cara de Stanley Laurel, llevado prisionero entre las ruinas de su palacio. Y vieron el jefe de los revolucionarios contemplar las ruinas y las calles llenas de cadáveres, y lo escucharon suspirar, y entonces se dirigió al lider, y dijo las palabras eternas: "ahora, mirá lo que vos me hiciste hacer", dijo.
 Y esa fue la quinta visión.

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 Ahora vamos a escuchar el segundo tema musical, del disco Medusa, de Annie Lennox, el clásico de Procol Harum ´con su blanca palidez´.

[tema, vuelve cortina]

 Lo de recién fue de Robert Anton Wilson y Robert Shea, de la trilogía ´Illuminatus´, el segundo libro, ´La manzana dorada´. Si no tienen nada que hacer la próxima vez que entren en Internet visiten el web de Wilson, ´www.rawilson.com´.

Les voy a leer otra partecita muy cortita del mismo libro:

 La maldita cosa más completamente e inexorablemente maldecida, excomulgada, excluida, condenada, prohibida, ignorada, suprimida, reprimida, robada, brutalizada y defamada de todas las malditas cosas es el ser humano individual. Los ingenieros sociales, hombres de estado, sicólogos, sociólogos, investigadores de mercado, terratenientes, burócratas, capitanes de la industria, banqueros, gobernadores, comisarios, reyes y presidentes están perpetuamente forzando esta maldita cosa en planos cuidadosamente preparados y están perpetuamente irritados de que la maldita cosa no cabe en su molde asignado. Los teólogos lo llaman un pecador y tratan de reformarlo. El gobernador lo llama un criminal y trata de castigarlo. El psicoterapeuta lo llama un neurótico y trata de curarlo. Aún así, la Maldita Cosa no cabe en su molde.

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 Wilson fue editor de Playboy, psicólogo, desocupado, gurú y algunas otras cosas más. Una de sus obsesiones es descubrir cuán real es la realidad, y en que medida lo que nosotros pensamos crea la realidad. Un poco como en la película ´The Matrix´, con Kehanu Reeves. Una vez le preguntaron a Philip Dick, otro escritor californiano que influyó mucho a Wilson, qué es la realidad, y dijo ´la realidad es lo que no desaparece si dejo de creer en ella´. Según Wilson, nuestras creencias y pensamientos son los que delimitan lo que él llama el ´túnel de realidad´, lo que creemos que es posible. Por ejemplo, dos chicos en Villa Fiorito juegan al fútbol. Uno de ellos está seguro de que va a jugar en un mundial y se mata entrenando. El otro, más realista, no cree que eso sea posible y prefiere dormir la siesta o tomar unos vinos con sus amigos mientras ve al otro yendo al entrenamiento. Años después, el segundo chico sigue jugando al futbol en Villa Fiorito, ahora más grande y gordo. El primero, también más grande y gordo, está descansando en Cuba después de haber jugado varios mundiales, siempre menos de los que le hubiese gustado...

 Ahora les voy a leer otro cuento, este no es de Wilson sino mío:

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El poderoso guerrero se inclino ante el altar de Azatoth. Miro las llamas rojas, crepitantes, que estaban consumiendo su ofrenda. Habia estado toda la tarde persiguiendo a ese cabrito salvaje a traves de los verdes prados, el animal era mucho mas rapido que el en la llanura cubierta de esos pastizales verdes y largos, el avanzaba duramente atravesando la maleza y el cabrito saltaba como burlandose. Solo al caer la oscuridad que traia a las brillantes estrellas el cabrito se habia cansado y al fin habia obtenido su preciado trofeo. Ahora se quemaba con un olor penetrante en la calida hoguera que habia encendido trabajosamente frotando dos piedras como le habia enseñado el sacerdote en su lejano pueblo. A la distancia veia otra hoguera, y por el olor que le traia el viento, el sacrificio eran aves silvestres, un olor caracteristico a plumas quemadas llegaba con el suave sopolo del viento. Era un sacrificio dedicado a Belzebu, estaba seguro. Su enemigo estaba cerca y los dos estaban encomendandose a sus dioses para la batalla de mañana. Sabia que habian solo dos opciones, la muerte o la victoria, y su dios estaria satisfecho solo con una de las dos. Su dios era cruel pero justo. A la mañana siguiente, con el primer toque de los calidos rayos del sol sobre su piel, se vistio con su armadura de cuero y cobre, se ungio la piel con un aceite oloroso y espeso, y enfrento su destino. Su enemigo lo estaba esperando, con su armadura brillando bajo el sol del amanecer. Su espada estaba desenvainada, y le parecio increiblemente larga y brillante. En sus ojos vio su propia muerte y tembló. Avanzo como si no tuviese temor, desenvaino su espada, y lucharon. Su enemigo no tardo en darle un golpe que le dejo inutil el brazo con el que sostenia su espada. Luego lo empujö de una patada, y ya en el piso, le corto la cabeza, diciendo ' Gloria a Belzebu, el dios mas poderoso'.
 Mientras tanto, en otro plano de realidad, Azatoth tomaba un cafe con Belcebu. 'Otra vez me ganaste', dijo. 'Espero que seas misericordioso conmigo y no me obligues a invitarte a cenar otra vez a un lugar tan caro' 'No te preocupes' dijo Belzebu, 'invitame al cine y listo, hoy es miercoles y hay descuento. Como veras mi misericordia es tan infinita como mi sabiduria.'

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 Ahora vamos a escuchar a The Police, del disco Sincronicity, ´sincronicity II´

[tema, luego cortina]
 

Leandro estaba enojado. Mucha gente a su alrededor se estaba portando de manera sospechosa. No era nada concreto, un gesto, una palabra descolgada, un chiste inoportuno. Pero estaba muy sensible y hasta algo que normalmente hubiese dejado pasar sin problemas ahora lo sacaba de las casillas. No soportaba la necedad de los demas, como podia ser que tenian en frente suyo lo obvio y no lo veian. Sabiendo que en ese estado no era una presencia muy agradable para sus seres queridos, se fue a dormir temprano. Mientras dormia, soñaba que era un beduino cruzando un desierto interminable. Ya no recordaba cuando habia empezado el viaje, ni sabia si iba a tener un fin. Solo esa sensacion de caminar sobre la arena caliente, esa sequedad en los labios, la falta de agua, el sol en los ojos. Es muy facil perder el sentido del tiempo caminando, solo caminando en el desierto. El pasado desaparece y el futuro es una pagina en blanco. Solo existe el presente. La mente pierde referencia de la realidad que la rodea y empieza a vagabundear libremente. Hay mucho para aprender en un desierto, tantos profetas encontraron la verdad meditando, solo meditando en el desierto. La caravana se detuvo al final del dia. Habia sido un dia muy largo y todos querian descansar. Armaron el campamento, y despues de cenar, se sentaron todos alrededor del fuego. Era el momento ideal para una historia, y uno de los camelleros empezo a hablar...
Habia una vez, hace mucho, mucho tiempo, en un pueblito de China, un campesino que tenia un burro. Un dia el campesino tenia que llevar su mercaderia al pueblo, y el burro, muy cargado con la cosecha de arroz y las gallinas que llevaba, se habia empacado en el medio del camino. El campesino estaba furioso, no dejaba de pegarle al burro e insultarlo. Un monje que pasaba por ahi le dijo 'no es mas que un animal irracional, perdonalo' El campesino le respondio enojado: 'no necesito que un monje me enseñe a tratar mis animales' El monje, sin perder la calma, le dijo 'le estaba hablando al burro, pero ya que estoy te voy a contar una historia...
Habia una vez, hace mucho, mucho timpo, un rey muy muy poderoso y con muchos conocimientos. Habia aprendido mucho sobre como mejorar las cosechas y como criar animales mas gordos en sus viajes por el mundo, mientras luchaba para extender su reinado. El rey habia traido esas ideas novedosas y queria que sus campesinos las aplicaran. Luego de un estudio cuidadoso sobre como usar esos conocimientos en su reino, emitio un decreto con las instrucciones precisas para aumentar la produccion por lo menos al doble. Meses despues, en la epoca de cosecha, los recaudadores de impuestos volvieron de su recorrida por el pais y presentaron al rey los tributos de su pueblo. El rey se puso furioso. Pateaba sillas, insultaba a su bufon, le pegaba al ama de llaves. Lo recolectado habia sido menos de la mitad de lo habitual, en vez del doble como habia pensado. 'Traicion!' gritaba a quien se le acercase. 'Estan saboteando mi brillante plan'. El sumo sacerdote del reino se le acerco (no sin cuidado porque la furia de un rey no perdona ni a los sumos sacerdotes), y le dijo 'Señor sabio y poderoso, te pido que me escuches, yo conozco a tu pueblo, ellos se acercan a mi a pedirme consejo y soy su guia espiritual. En cambio, los campesinos y granjeros estan intimidados ante un monarca tan poderoso como vos y no son capaces de plantearle sus dudas y problemas. Tienes que ser mas paciente con tu pueblo. Despues de todo, ellos estuvieron trabajando durante miles de años de una forma que les daba buenos resultados, y ahora quieres cambiarlo todo de golpe. Tu sabes que tu plan es mejor que lo que estaban haciendo, pero ellos no lo saben'.' El rey contesto con furia 'Estas insinuando que mi proyecto no es bueno? Que no funciona? Piensas que los campesinos saben mas que su rey?' 'De ninguna forma' le contesto. 'Para ser mas claro te voy a contar una historia...
Habia una vez, hace mucho, mucho tiempo, un soldado que queria aprender los misterios de la vida. Se acerco a un monje y le dijo 'enseñame que son el cielo y el infierno'. El monje lo miro con cara de desprecio y le dijo 'dices que eres un soldado? Que clase de señor te admitiria en su ejercito? Tienes pinta de mendigo' El soldado, furioso, saco su espada y ataco al monje. Este, sin inmutarse en lo mas minimo, dijo 'aqui empieza el camino al infierno'. El soldado, notando la disciplina absoluta del monje, envaino su espada y se arrodillo ante el. 'Y aqui empieza el camino al cielo' dijo el monje.
'Todavia no me queda claro que me quieres decir' dijo el rey. 'Bueno, eso era solo una pequeña parte de lo que queria decirte.' le respondio el sacerdote. 'Todavia tengo otra historia que contarte...
Habia una vez hace mucho, mucho tiempo, un padre muy bueno, que tenia una hija a la que amaba mucho. El habia sido muy pobre e ignorante cuando era chico y no queria que a su hija le pase lo mismo. Entonces la anotaba en todo curso o escuela que pensara que le pudiera servir para que tuviese la ventaja en la vida que el no habia tenido. Tenia computacion, danzas clasicas, danzas modernas, hockey, piano, ingles, frances, colegio con doble escolaridad y campamento de verano. Tambien hacia equitacion, tenia un programa de radio, competia en natacion y en ajedrez. Le iba muy bien en todas y cada una de esas actividades, y siempre agradecia a su padre por las oportunidades que le daba. Un dia, el padre habia preparado una fiesta espectacular para el cumpleaños de quince de la chica, y ella no aparecio. La buscaron por todas partes, llamaron a la policia y a sus amigos, y nada. El padre estaba desesperado, hasta que, meses despues, le llego una postal desde Honduras. Era su hija, que decia que habia conocido al hombre de su vida y que estaba viviendo en una granja, lejos de la civilizacion. Le agradecia por todo lo que le habia dado y le decia adios para siempre. El padre, desesperado, fue a hablar con el cura del barrio. 'Es muy claro lo que paso' le dijo el sacerdote. 'Le quisiste dar todo lo que no tuviste pero ella no estaba lista para eso. Era lo que TU necesitabas y no lo que ELLA necesitaba. Y tu orgullo te impidio ver que ella no podia soportar tanta presion de golpe. Tu hija te amaba tanto que no se animaba a desilusionarte y expresar que no entendia la necesidad de tanto esfuerzo y estudio. Pero no aguanto mas y tuvo que desaparecer.' El padre, entre lagrimas, dijo 'Entonces, eso significa que soy un mal padre?' 'No, todo lo contrario. Quisiste que ella tuviese todas las oportunidades que tu no tuviste, e hiciste un terrible esfuerzo por darselo, pero no tuviste en cuenta que a la gente hay que guiarla con suavidad y no exigirle mas de lo que puede dar, enseñarles, pero con paciencia y amor. La humanidad va a empezar a resolver todos sus problemas el dia que deje de tomarse a si misma tan en serio.' 'No termino de entender' dijo el padre. 'Muy bien, no puedo caer en tu mismo error y tratar de que entiendas todo de golpe. Para que te sea mas facil te voy a contar una historia...
Habia una vez, hace mucho, mucho tiempo, en un pueblito de China, un campesino que tenia un burro. Un dia el campesino tenia que llevar su mercaderia al pueblo, y el burro, muy cargado con la cosecha de arroz y las gallinas que llevaba, se habia empacado en el medio del camino. El campesino estaba furioso, no dejaba de pegarle al burro e insultarlo. Un monje que pasaba por ahi le dijo 'no es mas que un animal irracional, perdonalo' El campesino le respondio enojado: 'no necesito que un monje me enseñe a tratar mis animales' El monje, sin perder la calma, le dijo 'le estaba hablando al burro, pero ya que estoy te voy a contar una historia...
Habia una vez, hace mucho, mucho tiempo...
 

[cortina]

 El último tema del programa, Pink Floyd, de ´el lado oscuro de la luna´, ´Tiempo´.

[tema, luego cortina]
 

 Producción general, ideas y textos, Fernando Bonsembiante. Textos leidos de Robert Anton Wilson y Robert Shea, bajo licencia de Impermanent Press, www.impermanentpress.com
 Operación técnica, Hernan Pianzola. Grabado en 4 canales el día ..... a la hora ...., en Castelar, Provincia de Buenos Aires, República Argentina, Sudamérica, Planeta Tierra, Sistema Solar, Vía Láctea, Universo.

[cortina]
 

La radio es un ejercicio de imaginación. Necesita de la participación activa del oyente, que se deje llevar que no piense que acepte todo lo que le sugieren sin ponerse a analizar. Es la fantasía que se acepta por un momento como cierta. Hay gente que realmente se deja llevar. Me contaron un caso de una persona que realmente se dejaba llevar por las historias que escuchaba. Realmente le pasaban cosas raras cada vez que se ponía a escuchar la radio. A el le gustaba mucho escuchar la radio, podía estar horas escuchando con atención una voz que salía por un parlante. Esa voz lo fascinaba a tal punto de perder el interes por todo, excepto por esta voz. Una voz a veces aguda, a veces grave, a veces rápida, a veces lenta, hablando sobre una musiquita. Una voz que lo acompañaba, que le hablaba directamente a él. Todo lo que sabía de esa voz era que le hablaba a un micrófono en algun lugar. Quizá no era tan fácil imaginarse el micrófono como lo era imaginarse los labios que hablaban. Era fácil imaginarse un par de labios moviéndose atrás de ese micrófono. Empezaba imaginando esos labios moviéndose en la oscuridad y la escena iba iluminándose en su cabeza. Veía una nariz por encima de los labios, con un par de ojos y sus cejas, el pelo y las orejas. Cuando la cara estaba completa, veía un par de manos sobre una mesa llena de papeles, veía un cuerpo sentado en una silla, y de a poco tenía una persona completa donde antes había sólo una voz. Esa persona era tan real como la voz que salía del parlante, tan real como la radio, y estaba tan presente como su respiración.
Podía imaginarse que estaba frente a esa persona, y que la miraba mientras hablaba, la veía sonreir mientras decía algo, la veía leyendo un texto de un papel, y se imaginaba a si mismo hablándole. Se imaginaba lo interesante que sería conversar con esta persona, y mientras escuchaba esa voz podía sentir la conexión que lo unía con esa persona, una unión firme y sólida, una persona que lo hacía sentir cómodo y contenido. Alguien cálido y agradable. Por eso, aunque sabía que el programa terminaría en algun momento y esa voz se callaría,... podía seguir escuchando esa voz en su interior, hasta la semana que viene, cuando fuera hora de prender la radio nuevamente y sintonizarla para volver a escuchar esa voz.

[sube cortina, luego fade out a silencio total]