Ya había pasado algún tiempo desde que había
ido a la casita del bosque. Podía recordar claramente el ambiente
de esa cabaña, la luz temblorosa del fuego, el sonido de la lluvia,
la calidez, los aromas.
Otra vez caminaba por el mismo bosque, silencioso, calmo y tranquilo.
El bosque había cambiado desde la última vez. Donde antes
las hojas eran verdes, ahora eran amarillas, antes, si miraba hacia arriba
veía, un poquito de cielo cubierto de nubes grises, entre las hojas
verde oscuro, ahora veía mucho más cielo, y las pocas hojas
que quedaban eran de un color amarillo o verde claro. Había mucha
más luz ahora, y podía ver claramente la vegetación
del piso, de un color verde amarronado, y algunos hongos que habían
crecido con la lluvia, eran blancos, blanquísimos, crecían
en círculos, formando manchas blancas casi regulares por todas partes.
También sobre los árboles crecían hongos, estos eran
de un color marron clarito, y formaban como techitos en los costados de
los árboles, un grupo de hongos o dos en cada árbol. Las
ramas, ahora casi desnudas, se movían suavemente con la brisa. No
era un viento fuerte como la vez pasada, tampoco llovía, sólo
esa brisa que acunaba a los árboles, lentamente, suavemente, daba
ganas de dormirse abajo de esos árboles, viendo las ramas moverse,
moverse con suavidad, haciendo un sonido a viento y hojas removidas, un
sonido casi silencioso.
En ese silencio podía oír el crujido de las ramas
que pisaba, crick, crick, y a lo lejos oía que unos pájaros
conversaban sobre aerodinámica, coeficientes de empuje de alas y
otras cosas sin importancia. Oyendo a los pájaros podía recordar
cómo eran las mañanas en el campo, una vaca a lo lejos, mugiendo,
el canto de un gallo de vez en cuando, el cacareo de las gallinas, era
algo tan distinto a las mañanas que recordaba de cuando tenía
que ir al colegio, tenía en su cabeza, todavía, la melodía
del principio del programa de radio que escuchaban sus padres, era curioso,
podía recordarla perfectamente, incluso podía cantarla, pero
no recordaba exactamente la letra ni tenía idea de cómo se
llamaba, a pesar de que había escuchado ese nombre miles de veces.
Así, cantando por el bosque, escuchando el sonido de su propia voz,
caminaba alegremente por entre los árboles, un paso, otro, un saltito
para esquivar un tronco caído, que había arrastrado con su
enorme peso a otro árbol, sobre el cual descansaba, una carrerita
por una parte lisa, vacía de árboles, incluso en un momento
le dio ganas de subir a un árbol viejo, cansado, con el tronco acanalado,
que le hacía cosquillas al tacto, subió ese árbol
no sin esfuerzo, y quedó un rato descansando, apoyado en una rama,
con sus pies colgando y balanceándose a un metro del suelo. Bajó
con un salto, sintió sus pies hundiéndose levemente en la
tierra húmeda y esponjosa, sintió el peso de su cuerpo sostenido
por sus dos piernas, y se paró nuevamente con un saltito, y siguó
camino, más despierto que antes.
A lo lejos vió nuevamente la casita, la casita gris, con
la chimenea blanca y el humo azul saliendo por ella, y sintió nuevamente
una cálida seguridad mientras se decía: 'aquí es'.
Inmediatamente pensó en la cálida y armoniosa voz del gris
anciano que vivía ahí, y apuró el paso. Pensaba en
el sonido de esa voz, grave, musical, sonora, armoniosa, y en su mente
se formó la imagen de una manta, una manta cálida, suave,
de lana de llama, una manta que a lo lejos parecía gris o blanca
pero que de cerca estaba formada por infinidad de hilos de colores, rojo,
blanco, gris, negro, amarillo, una manta con olor suave, olor a abrigo,
olor a seguridad, olor a confianza, un olor también gris, y tambien
formado por olores rojos, olores blancos, grises, olores negros y amarillos.
Golpeó la puerta de madera marrón con firmeza,
y el sonido rebotó por todo el bosque.Con un suave chirrido la puerta
se deslizó suavemente hacia atrás revelando una escena oscura,
iluminada solamente por la crepitante luminosidad del cálido fuego
y por las silenciosas velas blancas que inundaban todo con su luz suave.
El anciano estaba ahí, le mostraba su mano y sin pensarlo le respondió
con un fuerte apretón, sintió que su propia mano joven y
blanca estaba fría, mientras que la mano del anciano era cálida,
con infinitas texturas, y se veía como curtida por el tiempo, podía
ver que era una mano que se había curado de muchas viejas heridas
dolorosas.
Entraron y se sentaron a la mesa, ahora desnuda, donde antes
había comido la sabrosa comida del anciano. Sin darle tiempo a reaccionar,
este hombre singular, que parecía haber visto, oído y experimentado
de todo en su larga vida, empezó un nuevo relato.
"Una vez, yo fuí joven y tonto como vos. Luché
penosamente para poder ver el camino sobre el que me deslizaría
silenciosamente por la vida, cómodo, luminoso y armonioso. Pero
ese camino, no existe. Sólo una infinidad de caminos que no llevan
a ninguna parte. Era fácil pensar que la vida no tiene sentido,
cuando te escuchás, una y otra vez, repetir las palabras 'no veo
una salida', y sentirse in-feliz. Es cómodo dejarse arrastrar por
la gris rutina, cuando las voces en tu cabeza se convierten en un ruido
de fondo al que no le prestás atención, pensás que
no tienen algo importante que decirte, ahora es fácil escuchar que
te digan que hay que aceptar las cosas como son y no intentar cambiarlas
para mejor. Una vez me dijeron, al oído, mientras viajaba en tren,
'lo que resistís persiste, lo que aceptás sos libre de cambiar',
y pensé mucho, mucho en esa frase. Es tán fácil estar
incómodo, sin ver claramente el futuro, y decirse 'esto va a ser
siempre así'. Es tán fácil decirse que la culpa de
nuestras molestias se ve claramente en el comportamiento de los demás,
así no hace falta cambiarlo, ahora podés pensar que los demás
están conspirando en contra tuya, así es tán fácil
seguir sufriendo inútilmente, en vez de pensar una solución.
En ese momento de mi vida decidí imaginarme a mi mismo, en el futuro,
30, 40, 50, 60, 70, 80, 90 años en el futuro, y lo que ví
no me gustó ni un poco, y me dije 'no me suena a una vida como para
vivir durante tanto tiempo'. Entonces imaginé otro futuro. Me vi
a mi mismo como un anciano gris, sentado frente a un fuego, crepitante,
luminoso, cálido. Traté de imaginar los sentimientos de ese
anciano que soy yo, y de diseñarle un futuro feliz. Imaginé
que ese anciano necesitaba gente que lo ayude y le haga sentir bien, así
que vi hijos, hijas, nietos, nietas, bis nietos y bis nietas. Podía
escuchar sus voces en navidad, en pascuas, podía sentir sus manos
acariciándolo y sus bocas besándolo, podía escucharlos
cantar un domingo de lluvia, podía escuchar un piano tocado por
uno de ellos, una guitarra tocada por otra, podía escucharme a mi
mismo contando cuentos de cuna para que los bebés se queden dormidos,
podía oler los olores a pis de los bebés, el olor a pañal
manchado, podía ver unos mamarrachos exhibidos orgullosamente en
una heladera como si fueran obras de Van Gogh o de Renoir, podía
ver luminosas vacaciones, oír largos y felices llamados telefónicos,
podía sentir el agradable cansancio de horas y horas de caminatas
familiares por la playa, podía sentir el delicioso gusto de miles
y miles de comidas, distintas e iguales al mismo tiempo, sentir esa sensación
de lleno, de satisfecho, de un trabajo bien hecho, de una misión
bien cumplida.
Por supuesto que lo que imaginé jamás pasó.
Bien podía haberlo olvidado apenas terminé de pensarlo. Ahora
estoy cerca del final de ese camino que creí diseñar hace
tanto, tanto tiempo, sentado en un bar, abajo de una biblioteca, al lado
de una plaza con gente leyendo, tomando un café, en este año
redondo, con tres ceros, y me doy cuenta de que la realidad tiene sus vueltas,
vueltas impredecibles. La realidad, la experiencia, fácilmente pude
comprobarlo con seguridad, fue infinitamente mejor de lo que había
soñado, y recordé otra frase de esa voz en el tren, que ahora
decía: 'podés hacer que tus sueños mas locos parezcan
un chiste tonto'."
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Encrucijada
1. La importancia simbólica de la encrucijada es universal.
Está ligada a esa situación de cruce de caminos, que hace
de la encrucijada como un centro del mundo, verdadero centro del mundo
para quien se encuentra allí situado. Lugares epifánicos
(lugares de apariciones y revelaciones) por excelencia, las encrucijadas
son frecuentadas par los genios, generalmente temibles, con los que conviene
conciliarse. En todas las tradiciones se han levantado en las encrucijadas
obeliscos, altares, piedras, capillas, inscripciones; son lugares que provocan
el detenimiento y la reflexión, y también lugares de paso
de un mundo a otro, de una vida a otra, o de la vida a la muerte. En los
Andes peruanos se edifican verdaderas pirámides con las piedras
votivas depositadas ritualmente por los viajeros; la tradición subsiste
aún. Una tradición análoga se registra en Siberia.
También es en las encrucijadas, y por supuesto al crepúsculo,
que, según creen los aztecas, se aparecen las mujeres muertas en
el parto, convertidas en peligrosos genios, «que asustan y atacan
con la epilepsia o la parálisis a quienes las encuentran».
En África, y sobre todo en las regiones de selvas y sabanas, la
encrucijada reviste la importancia de algo sagrado. Cada vez que los pastores
peúl se encuentran con un calvero en el cruce de los caminos lo
bautizan: encrucijada del encuentro o de la residencia, y el lugar se torna
sagrado por obra de un rito preciso. El maestro de la ruta, el iniciado,
entra en relación con los espíritus del lugar, ya sea por
un sueño o por medio de plantas especificas; según la densidad
oculta del lugar, este último se convertirá en campamento
o encrucijada de encuentro durante varios días Se sacrificarán
allí animales: cabra moteada, buey o carnero; se interpretarán
los gritos y movimientos de los pájaros, en particular de la tórtola,
pues es mensajera de los dioses y su corazón carece de agresividad.
Los bambara de Mali depositan en las encrucijadas ofrendas, utensilios,
algodón bruto, tejidos, etc., para los genios Soba, que intervienen
constantemente en el destino humano. Se observa lo mismo de los baluba,
los lulúa y los demás bantú del Kasai.
2. Pero la encrucijada, lugar de paso por excelencia, es también
el sitio donde, preservado por el anonimato, puede uno desembarazarse de
las fuerzas residuales, negativas, inutilizables o peligrosas para la comunidad:
los bambara depositan allí las basuras de la aldea, cargadas de
una fuerza impura, que sólo los genios pueden neutralizar o transmutar
en fuerza positiva. Por esta misma razón los bambara depositan en
las encrucijadas objetos que han pertenecido a los muertos. Los genios
de las encrucijadas absorben las fuerzas de las que uno así se deshace,
y que constituyen para ellos una suerte de alimento que será devuelto
a los hombres en forma de dones limpios de toda suciedad. Se invoca particularmente
la protección de estos genios en los momentos importantes de la
vida colectiva, principalmente en la época de la siembra. Los viejos
bambara, que son quienes menos tienen que temer a los genios invisibles,
van a depositar en las encrucijadas los recién nacidos de dudosa
legitimidad; se entierran allí los anormales, principalmente los
hidrocéfalos; se depositan los objetos contaminados por los circuncisos
durante su retiro, período de pasaje durante el cual, no siendo
ya niños ni todavia hombres, vuelven impuro cuanto tocan. En el
África central, J.P. Lebeuf observó una creencia análoga
entre los likuba y los likuala del Congo, que en las encrucijadas se desembarazan
de las basuras cargadas de fuerza peligrosa. Las encrucijadas del Otro
Mundo no son menos importantes y temibles. Para los bantú del Kasai,
en la encrucijada de la vía láctea es donde el tribunal divino
reparte las almas, entre el Este y el Oeste, direcciones del paraíso
o del infierno, a medio camino entre el mundo terreno y el mundo uránico
transcendente. Las aplicaciones prácticas de este símbolo
son numerosas: así la tierra de las encrucijadas entra en la preparación
de los ingredientes que se utilizan en las ordalías y las operaciones
adivinatorias. Igualmente es en las encrucijadas donde las mujeres lulúa
y baluba -a quienes incumbe el cuidado de las plantaciones- depositan las
primicias de las cosechas como ofrenda a los manes de las primeras cultivadoras.
Si la aldea está amenazada por la carestía la población
entera acude procesionalmente a las encrucijadas más cercanas para
depositar ofrendas de víveres y viejos utensilios de la casa destinados
a las almas de los ancestros. En las encrucijadas también, las mujeres
que acaban de destetar a sus hijos y están aún sujetas al
tabú sexual que acompaña el periodo de lactancia, van a sacrificar
una gallina blanca a las almas de los niños muertos. Los senufo
también consideran los montones de inmundicias depositados en las
encrucijadas. como lugares sagrados frecuentados de noche por los genios
protectores de la familia. Depositan allí ofrendas votivas tales
como cáscaras de huevos, huesos de animales sacrificados a los genios,
o plumas de aves de corral mezcladas con sangre. Esta elección de
los ex votos muestra claramente que los senufo atribuyen al complejo encrucijada-inmundicia
poder regenerador. En el Camerún, según J.’Itmann, citado
por Holas, en la zona selvática, las encrucijadas son frecuentadas
por los genios que se ocupan de los cultos de fecundidad. En Guinea, efectúan
ofrendas en las encrucijadas numerosos pueblos tales como los yacuba, los
toma, los guere, los kissi, etc. R.E. Dennet deja constancia de que existen
en Nigeria (yoruba) representaciones humanas con cuatro cabezas de la divinidad
Olirimeri, llamada en Abomey «aquel que mira los cuatro puntos cardinales».
Para los bambara, la encrucijada encarna el punto central, primer estado
de la divinidad antes de la creación; es la transposición
del cruce original de los caminos que el creador trazó al comienzo
de todas las cosas, con su propia esencia, para determinar el espacio y
ordenar la creación. Estas tradiciones han sido transportadas a
América por los esclavos negros, donde han sufrido toda suerte de
contaminaciones. La primera divinidad invocada en las ceremonias vudú
(Legba o Atibon Legba para los fon del Dahomey; en Haití, Esu Elegbara;
o simplemente Esu, entre los yoruba de Nigeria o del Brasil) es el mensajero
intermediario entre los hombres y las otras divinidades. Se denomina «el
hombre de las encrucijadas» en el Brasil, porque allí donde
se cruzan dos calles está Exu; se dice que Exu ha revelado el arte
de la adivinación a los hombres. En Cuba se lo llama Eleggua (Lydia
Cabrera); en Haití y en África, aparece en las puertas, pues
él abre y cierra los caminos. En Haití es el señor
de las encrucijadas y las calles, el guardián de todas las entradas;
en las encrucijadas recibe el homenaje de las brujas y preside sus encantaciones
y hechizos. Como toda figura simbólica, Legba tiene un aspecto fasto
y otro nefasto; este último está ilustrado por la estatuilla
llamada Legba-aovi o Legba-Infortunio, erigida en ciertas encrucijadas
de la selva, en el país de los fon (Dahomey); encontrarla puede
volver huérfano.
3. La encrucijada es el encuentro con el destino. En una encrucijada
es donde Edipo encuentra y mata a su padre, Layo, y su tragedia comienza.
Al término de un largo viaje que había emprendido sólo
para huir de su destino es cuando precisamente, en una encrucijada, ese
destino se le impone. Cada ser es en sí mismo una encrucijada, donde
se cruzan y combaten los diversos aspectos de su persona. Conocemos el
triple aspecto de Afrodita, diosa uránica, oceánica, ctónica.
Puede ser la diosa púdica, fecunda, lúbrica. En las encrucijadas
es donde se convierte en la diosa de los amores vulgares e impuros. Es
curioso observar que el latín trivium significa encrucijada y que
ha dado la palabra trivial. La diosa que allí se demora, Afrodita
de las encrucijadas, simboliza los amores de paso. Se identifica con el
cabrón que le sirve de montura en una escultura de Escopas. Los
romanos rendían culto a los Lares en las encrucijadas, precisamente
para librarse allí de un destino nefasto. Se llegaban a las encrucijadas
para conciliar con sus ofrendas la protección de estas divinidades
del lugar, la protección de los hogares [Hogar y Lar fueron en un
principio términos sinónimos como lo prueba la persistencia
en catalán del vocablo llar para designar al hogar o fuego] agrupados
alrededor del cruce de carreteras, protección para los campos sementados
del vecindario, protección para los pueblos y las ciudades. Se elevaban
allí capillas, o por lo menos altares. Cerca del edificio había
bancos para sentarse a reposar y meditar. Augusto hizo revivir las fiestas
de estos Lares Compitales, celebradas en enero (mes de Jano, dios de las
puertas) y modificó el antiguo culto introduciendo el Genius Caesaris
para recordar que los Lares eran sus acompañantes en toda encrucijada.
En la India, igualmente, había rituales de invocación para
favorecer la travesía de las encrucijadas. Según el ritual
védico del matrimonio, si el carro de bueyes de los jóvenes
esposos, que los transporta de la casa de la novia a su nuevo hogar, pasa
por un cruce de caminos, todo el cortejo exclama:
Los demonios que merodean, que acechan, ¡no consigan encontrar a los esposos! Que por buenos caminos salgan de allí que los demonios huyan corriendo. Las dos ruedas de tu carro, oh Surya bien las conocen los sacerdotes. Pero, la Única Rueda, oculta en el secreto, sólo los inspirados saben lo que es. (Rig Veda, Grhyasutra)
4. En la mitología griega, Hécate, una divinidad
bastante mal definida, de origen incierto, con una esfera de acción
ilimitada, identificada a Artemisa, Deméter, Apolo y también
a otros dioses y diosas, se llama «diosa de las encrucijadas>> Este
nombre funcional le venia sin duda de que se la tenia por diosa de los
tres mundos: el Cielo, la Tierra y los Infiernos. Su cuerpo es triple,
triple su rostro y triple su papel según se la considere dispensadora
de todos los dones a los mortales, fuente de toda gloria, o sabia entre
todos en el arte mágico de los encantamientos. Se le erigían
estatuas en forma de mujer con tres cabezas o tres cuerpos en las encrucijadas
de los calveros y las carreteras, y los viajeros depositaban a sus pies
las ofrendas. Favorece el nacimiento, conserva los días y les asigna
un fin. En el culto de Mazda se encuentra también la diosa triple,
de tres rostros y con tres funciones. En Siracusa, sus fiestas duraban
tres días. Se depositaban ofrendas de alimentos en las encrucijadas;
se exponían en pequeñas cráteras ornadas con su imagen.
Los pobres las comian en su nombre. El resto se tiraba con ramas de tomillo.
De ahi el nombre de oxitimia dado a las encrucijadas. Diosa de las noches
y de las sombras, porque reina también en los infiernos, su culto
se celebraba asimismo en antros. Se le ofrecían particularmente
perros como sacrificio expiatorio. Se aparece a veces a los magos y los
brujos en forma de jumenta, loba, o perra. Los griegos le atribuían
una acción particular sobre la imaginación, creadora de espectros,
fantasmas y alucinaciones. Se llamaban hecáteas los fantasmas gigantescos
que surgían durante las fiestas. Los brujos, o sacerdotes de Hécate
eran maestros en el arte de evocar tales quimeras. Bienhechora y terrorífica
la diosa de las tres caras condensa todo lo desconocido que simboliza la
encrucijada, imagen del destino, que una elección sellará
inexorablemente En las encrucijadas, igualmente, es donde se erige la estatua
de Hermes, el psicopompo, simbolizando, según Jung, la función
mediadora del dios entre los aniversos diferentes; le corresponde guiar
a las almas a través de las rutas subterráneas del mundo
oscuro de los Infiernos; Jung también ve en la encrucijada un símbolo
de la madre: la unión de los opuestos, un resumen de toda unión;
de ahí su carácter ambivalente de aparición benéfica
o maléfica. En toda Europa, en las encrucijadas, como también
en las cumbres de los montes malditos, se encuentran, para celebrar sus
sabbats, diablos y brujas.
¿No es acaso por deseo de conjuración, de sacrificio
expiatorio y de imploración, que el mundo cristiano ha multiplicado
en las encrucijadas cruces, calvarios, estatuas de la Virgen y los santos,
oratorios y capillas, donde, en ciertos países, arden cirios sin
cesar? La encrucijada puede tener un aspecto benéfico, en efecto:
es el lugar donde se encuentra la luz, donde aparecen también los
genios buenos, las hadas bienhechoras, la Virgen o los santos.
5. Por último en toda civilización encrucijada
quiere decir llegar ante lo desconocido y como, frente a lo desconocido,
la reacción humana más fundamental es el miedo, el primer
aspecto del símbolo es la inquietud. En los suehos, revela el anhelo
de un encuentro importante, solemne, en cierto modo sagrado; puede también
revelar el sentimiento de que uno se encuentra en un cruce de caminos y
que una orientación nueva, decisiva, debe tomarse. Según
la enseñanza simbólica de todas las tradiciones, un detenimiento
en la encrucijada parece de rigor, como si una pausa de reflexión,
de recogimiento sagrado, es decir, de sacrificio, fuera necesaria antes
de la prosecución del camino elegido. La encrucijada es también
el lugar donde se encuentra a los demás, tanto exteriores como interiores.
Es el sitio privilegiado de las emboscadas: exige atención y vigilancia.
Si es en las encrucijadas donde está la triple Hécate y Hermes
psicopompo, es porque debemos elegir, para nosotros y en nosotros, entre
el cielo, la tierra y los infiernos. En la verdadera aventura humana, la
aventura interior, uno no encuentra en la encrucijada más que a
sí mismo: se ha esperado una respuesta definitiva, no hay más
que nuevos senderos, nuevas pruebas, nuevos andares que se abren. La encrucijada
no es un fin, es un alto, una invitación a ir más allá.
Uno no se para allí si no es porque quiere actuar sobre los demás,
para bien o para mal, o si se descubre incapaz de elegir por sí
mismo: es entonces lugar de meditación, de espera, no de acción.
Pero es también el lugar de la esperanza: la ruta seguida hasta
aquí no estaba cerrada; una nueva encrucijada ofrece una nueva
oportunidad de elegir la buena vía
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«Comencé a escribir ”El libro de los condenados” -dice
Charles Fort- cuando era un niño Estaba determinado a ser un naturalista.
Leía con voracidad, cazaba pájaros y los disecaba, coleccionaba
sellos, clasificaba minerales, clavaba insectos con agujas y les ponía
etiquetas como las que veía en los museos. Luego me convertí
en periodista y, en su lugar, coleccioné cuerpos de idealistas en
las morgues, escolares desfilando por Brooklyn y presos en las cárceles,
arreglé mis experiencias y las examiné como había
examinado los huevos de los pájaros, los minerales y los insectos.
»Me asombra cada vez que oigo a alguien decir que no puede comprender
los sueños o, mejor, que no ve nada especialmente mítico
en ellos. Que cada cual contemple su vida. No hay fenómenos de los
sueños que no sean característicos para todas las vidas:
la desaparición, el disolverse de nuevo de algo que uno había
supuesto que sería el Final, era algo tan excitante como podían
serlo los fragmentos de cadáveres en las morgues, el crimen y el
altruismo. Así nació el monismo que aparece a todo lo largo
de ”El libro de los condenados”: la fusión de todas las cosas
en las demás, la imposibilidad de distinguir cualquier cosa de cualquier
otra en un sentido positivo, o específicamente de discernir la vida
de cada día de la existencia en los sueños. »Tomé
la determinación de escribir un libro. Comencé escribiendo
novelas, cada año hacía, más o menos tres millones
y medio de palabras, aunque esto sólo sea una estimación.
Pensé que, excepto en la escritura de novelas, que probablemente
parecían crías de canguro, no podía hallar ningún
otro incentivo por el que seguir viviendo. Abogados, naturalistas, senadores
de Estados Unidos... ¡vaya conjunto de aburridos! Pego no escribía
lo que deseaba. Comencé de nuevo, y me convertí en un realista
ultracientífico. »Así que tomé una enorme cantidad
de notas. Tenía una pared cubierta por pequenos departamentos destinados
a ella. Tenia veinticinco mil notas. Me preocupaba la posibilidad de un
incendio. Pensé en tomar las notas en un material ignífugo.
Pero no era lo que quería y, finalmente, las destruí. Esto
es algo que Theodore Dreiser no me perdonará jamás.»
Mi primer intento había sido científico: pero el realismo
me hizo retroceder. Entonces, durante ocho años estudié
todas las artes y ciencias de que había oído hablar, e inventé
media docena más de otras artes y ciencias Me maravillé de
que alguien pudiera contentarse con ser un novelista o el director de una
compañía acerera, o un sastre o gobernador o barrendero.
Entonces se me ocurrió un plan para coleccionar notas sobre todos
los temas de la investigación humana acerca de todos los fenómenos
conocidos para entonces tratar de hallar la mayor diversidad posible de
datos de concordancia, que significaran algo de orden cósmico o
ley o fórmula... algo que pudiera ser generalizado Coleccioné
notas sobre los principios y fenómenos de la astronomía,
sociología psicología, buceo a grandes profundidades, navegación,
exploraciones, volcanes, religiones, sexo, gusanos... eso es, buscando
siempre similitudes en las diferencias más aparentes tal y como
cuantivalencias astronómicas, químicas y sociológicas
o perturbaciones astronómicas químicas y sociológicas,
combinaciones químicas y musicales, fenómenos morfológicos
de magnetismo, química y atracciones sexuales. »Acabé
por tener cuarenta mil notas repartidas en mil trescientos temas tales
como: ”armonía”, ”equilibrio”, "catalizadores”, ”saturación”
”oferta” y ”metabolismo”. Eran mil trescientos demonios aullando con mil
trescientas voces a mi intento de hallar una finalidad. Escribí
un libro que expresaba muy poco de Io que estaba tratando de conseguir.
Lo recorté, de quinientas o seiscientas páginas, a noventa.
Entonces lo tiré: no era lo que quería »Pero la fuerza
de las cuarenta mil notas había sido modificada por este libro.
No obstante, el poder o la hipnosis de todas ellas, de las notas ortodoxas
del materialismo ortodoxo, del TyndalI dice esto o del Darwin dice aquello,
la autoridad, la positividad, de los químicos y astrónomos
y geólogos que habían probado eso o aquello, el monismo y
la náusea, me estaban haciendo escribir sobre el hecho de que ni
siquiera dos veces dos son cuatro, excepto en una forma arbitraria y convencional;
o sea, que no existe nada positivo, que hasta el sujeto más profundamente
hipnotizado tiene alguna débil consciencia de su estado, y que con
una duda aquí y una insatisfacción allá, jamás
ha sido totalmente fiel a la ortodoxia científica, como nunca lo
fue un monje medieval o un miembro del Ejército de Salvación,
aunque ellos no se hicieran preguntas. La unidad de la totalidad. Que en
mi tentativa de hallar lo que se esconde tras los fenómenos me había
equivocado en las dos clasificaciones con las que había terminado:
que esos dos órdenes de. lo aparente representan extremos ideales
que no tienen existencia en nuestro estado de simulación, que nosotros
y todas las demás apariencias o fantasmas de un supersueño
somos expresiones de un flujo cósmico o una graduación entre
ellos; uno llamado desorden, falta de realidad, inexistencia, equilibrio,
fealdad, discordancia, inconsistencia y el otro llamado orden, realidad,
equilibrio, belleza, armonía, justicia, verdad. Este es el tema
que se esconde bajo ”El libro de los condenados”. Es algo que muchas personas
no han querido».
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Se ha descubierto que se popularizó en ciertos sectores
sociales una nueva droga terriblemente adictiva. Los adictos abandonan
cualquier ocupación para poder tener acceso a la droga. Se ha visto
gente abandonando sus lugares de trabajo, sus familias, sus amigos, para
poder acceder a esta droga. Sus efectos son nocivos: taquicardia, alteraciones
y disritmia respiratoria, palpitaciones, picos de presión sanguínea,
irritabilidad, paranoia, propensión a la violencia, distracción
aguda, ataques de pánico, ataques odio dirigidos a cualquier persona,
conocida o no, después de consumida al adicto puede quedar horas
en un estado de depresión o en un estado de euforia incontrolable,
según el resultado de su 'trip'. Se han reportado numerosos casos
de violencia relacionados con su consumo, heridas graves variadas, muertes
súbitas, asesinatos, muertes por ataques cardíacos, adictos
que atacan gente inocente con botellas, armas blancas, armas de fuego,
palos, incluso se habló de el uso de pirotecnia como arma de fuego.
Esta droga se llama Fútbol, y las autoridades están
haciendo lo posible por controlar su uso, distribución y venta,
como hacen con el resto de las drogas, y poder sacar máximo beneficio
economico de la situación, como hacen con el resto de las drogas.
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El mapa y el territorio
marzo-abril 1999
Habia una vez un pueblito en suiza que tenia pasion por los mapas.
Todos sus habitantes pasaban sus horas libres dibujando mapas, de su casa,
de su ciudad, de Londres, de Paris, del mundo. Un dia, el intndente de
la ciudad decidio que el pueblo, cuna de los mejores cartografos del mundo,
necesitaba un mapa. Pero no cualquier mapa. El mejor mapa del mundo. Designo
un grupo de los mejores dibujantes, los mejores topografos, los mejojes
geografos, y los puso a trabajar, con presupuesto ilimitado. Un mes despues,
el lider del equipo aparecio con un mapa como nunca se habia visto. Los
colores, la caligrafia, la precision. Pero el intendente inmediatamente
se dio cuenta de un error fatal. Faltaba la casa de su abuela, que quedaba
a pocos kilometros del pueblo. Mirandolo mas de cerca, tambien faltaba
la ubicacion de todos los buzones del pueblo, faltaban los itinerarios
de los vendedores callejeros. Y si seguia mirando, estaban todas las casas
pero no las habitaciones dentro de las casas, estaban los caminos pero
no la ubicacion de las señales de los caminos.
En un arranque de furia, rompio el mapa en mil pedacitos multicolores,
y los tiro por la ventana de su oficina, y el mapa que antes habia parecido
el mas perfecto del mundo se convirtio en ua lluvia de papel picado. El
intendente despidio furioso a la delegacion de cartografos, amenazandolos,
diciendo que si la proxima vez el mapa no era perfecto, los que iban a
salir volando por la ventana eran ellos.
Empezaron el trabajo de nuevo, y con cada progreso que hacian
se daban cuenta de que algo faltaba. Si estaban las habitaciones de las
casas, como podian faltar las cañerias? Si estaban las cañerias,
tambien tenian que estar las baldosas del piso. Si estaban las baldosas,
por que no poner la localizacion de los hormigueros?
Consultaron nuevamente al intendente, y la respuesta fue que
perfecto significa perfecto, no mas ni menos. No podia haber un mapa en
el mundo mejor o mas detallado que ese. Entonces, los cartografos decidieron
aceptar del desafio. Se instalaron en un campo cercano, del mismo tamaño
que el pueblo, y lo cubrieron de papel. Contrataron a la mitad del pueblo
para trabajar en el dibujo y a la otra mitad para hacer el relevamiento.
Al principio todo iba de maravillas. En esta escala, todos los detalles
que querian incluir cabian perfectamente en el mapa de tamaño natural.
Pero el esfuerzo colectivo del pueblo era enorme. Las vacas empezaron
a pasar hambre porque nadie las sacaba a pastar, el granjero tenia que
estar dibujando su propia granja en vez de cuidarla. Nadie hacia pan, el
panadero estaba ocupado relevando los hormigueros del fondo de la casa
del jefe de correos. Las cartas no salian ni entraban, los carteros estaban
dibujando puentes y caminos. Pero no importaba. El intendente estaba contento.
El mapa era realmente el mas hermoso del mundo. Todos los dias venian comisiones
de cartografos de Paris, de Ginebra, de Nueva York, de Londres, a admirar
el mapa y a aprender las tecnicas que usaban los habitantes del pueblo.
Pronto, el panadero fue contratado por la National Geographic society,
el granjero por la Universidad de Cambridge, los carteros por la editorial
Filcar de Buenos Aires. Pronto la fama del pueblo crecio tanto que toda
sociedad, instituto o empresa que se dedicara mas o menos seriamente al
arte de la creacion de mapas queria tener a algun habitante del pueblo
entre sus miembros. Asi que, un buen dia, el intendente, el unico que no
sabia absolutamente nada sobre cartografia del pueblo, se encontro solo,
y para peor, el mapa no estaba ni siquiera por la mitad.
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La radio es un ejercicio de imaginación. Necesita de la participación
activa del oyente, que se deje llevar que no piense que acepte todo lo
que le sugieren sin ponerse a analizar. Es la fantasía que se acepta
por un momento como cierta. Hay gente que realmente se deja llevar. Una
vez me contaron de un chico que realmente se dejaba llevar por las historias
que escuchaba. Realmente le pasaban cosas raras cada vez que se ponía
a escuchar la radio. A el le gustaba mucho escuchar la radio, podía
estar horas escuchando con atención una voz que salía por
un parlante. Esa voz lo fascinaba a tal punto de perder el interes por
todo, excepto por esta voz. Una voz a veces aguda, a veces grave, a veces
rápida, a veces lenta, hablando sobre una musiquita. Una voz que
lo acompañaba, que le hablaba directamente a él. Todo lo
que sabía de esa voz era que le hablaba a un micrófono en
algun lugar. Quizá no era tan fácil imaginarse el micrófono
como lo era imaginarse los labios que hablaban. Era fácil imaginarse
un par de labios moviéndose atrás de ese micrófono.
Empezaba imaginando esos labios moviéndose en la oscuridad y la
escena iba iluminándose en su cabeza. Veía una nariz por
encima de los labios, con un par de ojos y sus cejas, el pelo y las orejas.
Cuando la cara estaba completa, veía un par de manos sobre una mesa
llena de papeles, veía un cuerpo sentado en una silla, y de a poco
tenía una persona completa donde antes había sólo
una voz. Esa persona era tan real como la voz que salía del parlante,
tan real como la radio, y estaba tan presente como su respiración.
Podía imaginarse que estaba frente a esa persona, y que la miraba
mientras hablaba, la veía sonreir mientras decía algo, la
veía leyendo un texto de un papel, y se imaginaba a si mismo hablándole.
Se imaginaba lo interesante que sería conversar con esta persona,
y mientras escuchaba esa voz podía sentir la conexión que
lo unía con esa persona, una unión firme y sólida,
una persona que lo hacía sentir cómodo y contenido. Alguien
cálido y agradable. Por eso, aunque sabía que el programa
terminaría en algun momento y esa voz se callaría,... podía
seguir escuchando esa voz en su interior, hasta la semana que viene, cuando
fuera hora de prender la radio nuevamente y sintonizarla para volver a
escuchar esa voz.
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